1. Cartelera
  2. Contáctanos
  3. Mapa del Sitio
  4. Inicio

 

 

 

Por Region

Tu Historia: La Tercera Profecía Maya

La Cuarta Profecía Maya

Un Legado de Símbolos, Conceptos y Profecías
Su validez en los albores del Siglo XXI:
“El Tiempo del No Tiempo”

Haz clic para el texto completo en formato PDF (55K)

Los mayas fueron una cultura eminentemente astronómica; consideraban al ser humano como una proyección de energía.  Nos dejaron sus estudios de los calendarios más precisos, en comparación con todas las civilizaciones sobre el Planeta Tierra.  Precisamente, estos Calendarios, son la base de todas sus Profecías.  En este Capítulo, se verán su importancia y significado para la humanidad que está viviendo los últimos períodos del siglo XX, ya entrando a los albores del siglo XXI.  Esta Cuarta Profecía predice un aumento en la temperatura del Planeta, causada por la conducta anti-ecológica del hombre, conjuntamente, una mayor actividad del Sol, lo cual provocará un derretimiento de hielo en los Polos.  Si el Sol aumenta su nivel de actividad por encima de lo normal, entonces habrá mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la “corona” del Sol, así como una mayor irradiación, aumentando la temperatura del Planeta.  Los mayas utilizaron el giro de 584 días de Venus, un Planeta que es fácilmente visible en el Cielo, pues su órbita está entre la Tierra y el Sol, como un “calibrador astronómico” para basar sus cálculos solares. 

Ellos dejaron registrado en su Códice Dresde, que cada 117 giros de Venus, marcados cada vez que volvía a aparecer en el mismo sitio en el Cielo, el Sol tenía fuertes alteraciones, apareciéndole enormes manchas o erupciones de viento solar.  Para los mayas, durante el período de finalización de un Gran Ciclo del Sistema Solar y el comienzo de otro, aparecen enormes manchas o erupciones de vientos solares.  Los mayas advirtieron que cada 1.872.000 KINES o 5125 años occidentales, se producían alteraciones aún mayores y que cuando esto ocurre, el hombre debe estar alerta, pues estas erupciones de vientos solares se producen, son presagios de cambio y destrucción.  En el Códice Dresde también aparece la cifra 1.366.560, la cual, tiene una diferencia de 1 KATUN, vale decir, 20 Años de los nuestros, con relación a la cifra que aparece en el Templo de la Cruz.  En este Templo, ubicado en Palenque, está tallado en la piedra el número 1.359.540 KINES.  La diferencia que tiene con el número anotado en el Códice Dresde es de 20 AÑOS o 1 KATUN.  Este espacio es un período de tiempo que los mayas llamaban: “El Tiempo del No - Tiempo”, precisamente, el tiempo en el que actualmente vive la humanidad, desde el año 1992. 

En sus Profecías, ellos señalan que durante estos años, los cambios en la actividad del Sol serán aún más fuertes, puesto que las protecciones que tenemos a nivel planetario se están debilitando, razón por la que, el escudo electromagnético que nos cubre, está disminuyendo su intensidad.  La producción de ozono en la ionosfera, que impedía la llegada de rayos ultravioleta, al reaccionar con ellos, ha disminuido y han aparecido unos enormes agujeros, justamente sobre los Polos Norte y Sur del Planeta, permitiendo la llegada de los rayos del Sol a la superficie de la Tierra.  La actividad del hombre está alterando la composición de la atmósfera produciendo el llamado “Efecto Invernadero” que atrapa el calor, aumentando la temperatura. 

Todos estos fenómenos, al ocurrir simultáneamente, producirán alteraciones en el clima y un aumento de la temperatura en los mares, situación por la cual, los glaciales ubicados en los casquetes polares se derretirán más rápido.  Esto causará un aumento en el nivel de los mares, produciendo inundaciones en las regiones costeras, así como la modificación de la forma de los continentes donde vivimos.  Los mayas predijeron que ésta será la forma en la que el Planeta se limpiará y reverdecerá por todas partes.  Al respecto, no se puede desconocer que el aumento de la temperatura del Planeta ya está en curso.  Informes científicos de diversas fuentes así lo confirman.  Asimismo, estudios realizados en los bosques de Mongolia, Rusia y Estados Unidos, demuestran científicamente que los anillos de la corteza de los árboles son más gruesos en períodos de calor intenso, y, más angostos en los períodos fríos.  Estos indicadores, son buenos medidores de los cambios de la temperatura del Planeta. 

Éstos han podido ser medidos desde el año 1500 d.C., aunque las mediciones indican que, desde el año 1870, las temperaturas del Planeta habrían ido en aumento.  Informes de la Environmental News Network (ENN), afirman que la nieve seca en Groenlandia ha disminuido y han aumentado las áreas donde se derrite el hielo.Los cambios más grandes ocurren en el borde sur-este de la “capa de hielo”.  La temperatura en Groenlandia aumentó 1° (grado) centígrado en los últimos años.  También se informa que el aumento en la temperatura de la superficie de los mares en los trópicos, está causando alteraciones en los ciclos hidrológicos como los llamados “Fenómeno del Niño” y “Fenómeno de la Niña”.  El comportamiento inusual del clima se ha vuelto rutinario.  Las corrientes cálidas que entran al Pacífico desde el Océano Indico llamada ”Del Niño”, son una de las causas de este calentamiento, así como de las sequías e inundaciones que tienen lugar desde Indonesia hasta Medio Oriente.  El sistema hidrológico es sumamente importante para el manejo del clima, pues el 70% del Planeta está cubierto de agua. 

Estudios realizados por la Universidad de Colorado, en los Estados Unidos, concluyen que los glaciales y los nevados de las altas montañas en todo el mundo, están disminuyendo su volumen notablemente, como resultado del aumento general de la temperatura del Planeta.  Así, por ejemplo, el glacial más grande de Africa, en el Monte Kenia, perdió el 92% de su masa; a su vez, los glaciales del Monte Kilimanjaro se han reducido en un 73%.  En 1980, en España existían 27 glaciales, cuyo número en la actualidad, se ha reducido a solamente 13.  En los Alpes europeos y en el Cáucaso en Rusia, en los últimos años, los glaciales existentes se han achicado en un 50%.  En Nueva Zelanda y los Montes Tien Shan, entre Rusia y China, los glaciales han disminuido en un 26%. 

Los cálculos preliminares del estudio dicen que si los cambios continúan al mismo ritmo, en 50 años no habrán más picos nevados en ninguna parte del mundo.  En la Antártida, la situación es aún más grave; algunos de sus glaciales se están derritiendo desde su parte central y no así desde sus bordes.  Es sabido que cuando un estanque o lago helado comienza a derretirse, lo hace siempre desde su centro.  La temperatura promedio en la Antártida ha aumentado 2.5° (dos grados centígrados y medio)  en los últimos 25 años, y está apareciendo vegetación en partes donde antes no existía más que hielo.  Un enorme pedazo del témpano de hielo Larsen, que antes unía la Isla de James Crost con este Continente, se desprendió de la masa helada continental, desplazando su peso en agua.  Con 70 km de largo, por 40 km de ancho y 200 metros de altura, éste es un mega-glaciar del tamaño de Luxemburgo.  Su mayor volumen está debajo del agua, ya que sólo un 10% de él sobresale a la superficie.  Como el hielo es más liviano que el agua, al flotar este mega-glaciar se coloca en balance isostático.  La fuerza centrífuga del Planeta hace que este inmenso témpano se mueva hacia el Ecuador, donde hay mayor temperatura y, por lo tanto, este témpano se está derritiendo...

Haz clic para el texto completo en formato PDF (55K)

La Primera Profecía Maya
La Segunda Profecía Maya
La Tercera Profecía Maya
La Cuarta Profecía Maya
Quinta Profecía Maya
Sexta Profecía Maya
Septima Profecía Maya

Galería

  1. Pintores/EscultoresFotógrafosMúsicos
 

Eventos

  1. CineCursos y TalleresExposicionesFotografíaMúsicaTeatro
 
  1. BibliotecasEspacios Culturales
 
  1. ÚneteTu Evento
 
  1. Cartelera
  2. Contáctanos
  3. Mapa del Sitio
  4. Inicio
3