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Martha Graham - Revolucionaria de la danza del siglo XX

La Guelaguetza

Julio-2007

Hablar de Oaxaca es hablar de riqueza y complejidad cultural, étnica, musical, dancística, artesanal y cuna de importantes personajes históricos que han moldeado de forma muy significativa a nuestro país. Además de contar con grandes sitios arqueológicos que nos reflejan la majestuosidad de los asentamientos prehispánicos y su influencia en la región, cuenta con recursos naturales que han hecho de este estado, uno de los mas ricos en biodiversidad, lo mismo que ser uno, si no es que el único, que da abrigo a una gran variedad poblaciones indígenas que hablan distintas lenguas, se expresan de distintas formas artísticas y que explotan diferentes recursos naturales.

El estado de divide en regiones y cada una de ellas se distingue por su cultura local, sus agrupaciones étnicas, su lengua y su productos agrícolas. Estas son: la Mixteca, la Cañada, Tuxtepec, la Sierra Norte, la Sierra sur, los Valles Centrales, la Costa y el Itzmo.

Asimismo cada región se distingue también por sus festividades, las cuales tienen un profundo sentido religioso: tienen fiestas en honor a los santos patronos de los pueblos o ciudades y estas no dejan de celebrarse en todo el año. Existen muchas de ellas que alojan un sincretismo importante y que nunca han perdido su fondo profano, aunque en nuestros días se maneje la orientación católica.

En la actualidad existe un evento que se lleva a cabo de manera anual en el que se agrupan todas o casi todas las distintas culturas que habitan el estado en un crisol de música, danza, colores, movimiento y sobre todo BELLEZA en toda la extensión de la palabra.

Me refiero específicamente a los  LUNES DEL CERRO, o fiesta de LA GUELAGUETZA.

Entre los antiguos zapotecos de Oaxaca, el vocablo GUELAGUETZA designaba a un acto de gentileza, un acto de cortesía: la unión de los amigos que quieren ayudarse entre si de forma desinteresada.

Posteriormente la palabra fue utilizada también para denominar los sistemas tradicionales de ayuda mutua establecidos entre las comunidades indígenas para la siembra y la cosecha de los que mas tienen a los que lo necesitan. También se le denomina así a la ayuda otorgada a los matrimonios jóvenes y a los parientes enfermos.

Finalmente los actos ceremoniales y rituales en los cuales se presentaban ofrendas a “Centeotl” y “Xilomen”, dios y diosa de la agricultura y el maíz, así como a “Huitzilopochli”, deidad guerrera.

Durante la época virreinal y con la llegada de los padres de la orden de los Carmelitas en el año de 1700, hicieron que los indígenas cambiaran la celebración y la ofrendaran a la virgen del Carmen, ya que la celebración correspondía del 24 de junio al 25 de julio y por lo tanto la fiesta abarcaría así el 16 de julio, el “Día de la Virgen”, cambiando su nombre por el de “Lunes del Cerro” y la iglesia organizaba misas y rezos a los que acudía el pueblo con gran devoción.

La primera vez que se festejo el aniversario de la fundación de la Ciudad de Oaxaca, que fue en el año 1932, fue la primera ocasión en la que se le suspendió como celebración RELIGIOSA y entonces se ofrendo como homenaje a Don Benito Juárez, pasando a ser así un festival cívico folclórico, el cual inicia con un desfile, se continua con la presentación de las diferentes danzas de las distintas regiones y el ofrecimiento de los diversos productos agrícolas y artesanales al publico presente, recuperando el antiguo sentido de cooperación y participación. Estos Lunes del Cerro se efectúan los dos lunes siguientes al 18 de julio, fecha en que se conmemora el aniversario de la muerte de Don Benito Juárez. Esta festividad ha llegado a ser un sello distinguido como espectáculo folclórico, no solo representativo de Oaxaca sino incluso de la republica Mexicana por su riqueza musical, dancística, coreográfica y artesanal. La variedad de ritmos, el colorido de los vestidos y atuendos, el virtuosismo de los ejecutantes hacen de este espectáculo uno de los mas bellos conjuntos coreográficos de altísimo valor artístico de fama internacional.

Entre las danzas mas representativas de esta fiesta están la de La Sandunga, el Jarabe Mixteco, Las Mascaritas, la Flor de Piña, la danza de Los Malinches, el Jarabe de La Botella, los Negritos, la Flor de Naranja, el Son de la Artesa y el Gusto.

Tendríamos que dedicar un gran número de ediciones para cubrir las descripciones de algunas de las danzas y bailes que se representan en La Guelaguetza. por lo pronto les hablare de dos de ellas: La Flor de Piña y La Sandunga.

LA FLOR DE PINA

Esta danza es de la región de Tuxtepec que esta habitada por Mixtecos, Nahoas, Ojitecos, Chinantecos y mestizos.

Por lo fértil del suelo los habitantes son alegres, francos, bulliciosos y con grandes deseos de progreso.

En esta región se bailan sones que son una amalgama de la musica mestiza con clara influencia española y hacen alusión a la basta cosecha de piña de esa región. Esta danza la bailan las mujeres con diferentes huipiles bordados, las faldas son de tela de algodón de diferentes colores o floreadas, el peinado de las mujeres es característico por su largo y la raya en medio anudado en dos trenzas adornadas con listones de muchos colores, lo mismo que los collares y pulseras que usan de papelillo de colores y en el hombro llevan una piña.

Esta danza se acompaña con música de banda.

LA SANDUNGA

La palabra “Sandunga” es una voz castellana que significa donaire, gracia, jarana; para los mexicanos la Sandunga es una danza que se baila por mujeres en la región del Itzmo de Tehuantepec.

El traje de sandunga brilla de esplendor y de riqueza, ya que el traje de TEHUANA, es uno de los más suntuosos, elegantes y coloridos de México. Tanto las faldas como las blusas están bordadas con voluptuosas flores de brillantes colores sobre una base de terciopelo ya sea rojo, guinda, morado, azul marino o negro. En la cabeza llevan un ropón de encaje colocado al revés a modo de que la parte de abajo queda sobre la cabeza levantada, de ahí su denominación “resplandor”. Las mujeres usan ostentosos collares de oro en los cuales llevan engarzadas monedas de oro que van recolectando a lo largo de su vida, los aretes son de fina filigrana de oro, las pulseras son también de oro y en diversos diseños.

En contraste del traje tan ostentoso de las mujeres, los hombres usan traje de manta, blusa, pantalón y sombrero de mucha sencillez.

Las mujeres llevan en las manos un ‘jicalpestle” y en este algunas flores y frutas pues al terminar su baile las arrojan al publico asistente. Este baile se acostumbra presentarlo en todas sus fiestas ya sean religiosas, o de carácter profano.

http://www.balletfolclorico.com
Por: Soledad Ibarrola
Fotos ©2006 – 2007 Ballet Folclorico Nacional de México Aztlán.

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