Recrear los amaneceres del mar caribe
El juego de los niños con las olas,
La extensa superficie translúcida,
Las acuciosas colonias coralinas
Y la tanta vida que auspician
Los viajes en barco, paseos al viento a toda vela,
La ciudad encharcada, el indudable calor
Y el mar, que se nos viene encima, nos inunda.
La amenaza de la nauyaca
El temido Huracán.
Rendir homenaje a la vida, a los orígenes,
A las nubes, intensos, desmesurados cúmulos de fastuoso y vasto yunque
O cirros estivales.
Y las noches….pobladas las constelaciones, se entabla la charla;
Las narraciones,
Las leyendas, al rumor de las olas sobre la arena
O en plena selva
Tiradas panza arriba, mirada arriba,
Escrutando los designios y la analítica geometría de las estrellas,
Los ancianos sorprendidos y felices,
Pletóricos, la noche negra y ellos…en franca alegría,
Niños, niños sabios,
Y que decir del abrazante sol;
La luz expresada a su grado máximo, trópico de cáncer y la arena blanca,
Y que decir del mar, espejo del cielo,
Placenta liquida de la tierra,
Que decir que no lo digan ya las sonrientes carillas de las niñas.
Alejandro Folgarolas.