Pieles del más acáEn un paraíso caribeño de pieles jóvenes, tersas y bronceadas, Norma García Ordieres se atreve a echar un vistazo a las otras pieles: las de la gente común. Pieles que no pasan <como en los medios impresos del polo turístico<, por las manos de ese ³dios digital² de la computadora, que borra imperfecciones y crea bellezas alternas que no pertenecen a la realidad.
Ella observa, enfoca y perpetúa pieles que muestran el paso del tiempo.
La artista rompe el paradigma de la belleza epidérmica y se aboca a revelar la otra belleza: la que trasciende el análisis y provoca una emoción estética.
La piel, generalmente oculta, es desnudada en el claroscuro de la fotografía. La forma se pierde y gana la textura para crear, con ésta, el movimiento. Pieles de rostros y cuerpos como lienzos vivientes en los que se escriben los mensajes de la evolución del ser humano: el perpetuo movimiento.
Cada una de las composiciones orgánicas <a veces con tonalidades que buscan sensaciones y generan atmósferas, monocromáticas siempre; retratos en los que busca representar, a través de pliegues y recovecos, la esencia del individuo; aquellas en las que integra a la naturaleza, en forma de semillas< se desprende del ojo consciente de la creadora y busca su propio destino, el que sugiere la propia piel en el espacio. En esta interacción, propone una nueva e inquietante lectura del cuerpo humano, donde el erotismo aparece en forma subliminal.
García Ordieres busca la composición estética a través de la línea sencilla <en algunos casos, despojada<, hasta la composición más elaborada en la que conjuga diferentes zonas del cuerpo. La artista juega a confundir a su espectador; disfruta el desasosiego que produce en el observante, y le desafía en un juego de especulaciones. Juega con su inteligencia y, a su vez, la deja de lado para llegar a la emoción, aquella que se siente “a flor de......”
Karinna Maich S.