En 1967, en el hotel Meurice, hubo una demostración de dibujo por Dalí. Para poder entrar a esa demostración había que inscribirse. No lo hice, pero como quería entrar, me hice pasar por periodista mexicano, sin embargo, me dijeron que no podía entrar, que me esperara a ver si alguien faltaba, porque había cupo limitado. Espere hasta que me dijeron:
-Bueno, aquí se trata de dibujas.
-Pues también soy pintor – les contesté.
Finalmente faltó alguien y pude entrar. Había especialmente mujeres japonesas, americanas y francesas. Después de un rato de espera, llegó Dalí con Gala y un ayudante que le llevaba su espadón. Empezó con una charla escandalosa, cuando concluyó, colocó a las modelos que iban a ser dibujadas. Todos los participantes se pusieron a dibujarlas y yo en vez de hacerlo dibujé a Dalí. Hice varios apuntes, uno me salió bastante bien. Al terminar los dibujos brinqué entre los jóvenes estudiantes que estaban sentados en el piso y a quienes Dalí estaba corrigiendo su dibujo, bromeando con ellos: “Hizo usted el sexo en el lugar donde debería ir el ombligo”. Me acerqué y le dije:
-Señor Dalí, ¿Qué le parece este dibujo?
- ¡Ah muy bien, está muy bien!
-¿Sería tan amable de dedicarlo al periódico..? Porque lo voy a publicar.
-Sí – Me lo dedicó: “Un saludo para el periódico Novedades de México”